
En la arquitectura y el diseño interior, el suelo de madera ha sido, es y será, un pilar fundamental en todo tipo de proyectos. Para adaptarse a las exigencias estéticas y técnicas del siglo XXI, todos los revestimientos ligeros han evolucionado y uno de los que más lo ha hecho es precisamente el suelo de parqué o parquet.
La calidez y atemporalidad que aportan es inigualable respecto a otro tipo de suelos fabricados con otros materiales.
Parqué vs. Parquet.
¿Por qué utilizamos dos términos para referirnos al mismo material y cuáles son las claves de su éxito actual? Las expresiones de parqué o parquet conviven en el argot de los revestimientos ligeros a la hora de referirse a un tipo de suelo de madera fabricado con una capa superior de un grosor mínimo de 2,5 milímetros.
La confusión entre las dos acepciones se debe a un origen puramente etimológico y a la posterior adaptación lingüística.
Parquet.
Esta es la forma original y la más utilizada a nivel internacional, proveniente del francés antiguo, donde «parchet» o «parquet» designaba en sus inicios un pequeño recinto cerrado. En el contexto de los suelos, la palabra parquet la describe haciendo referencia a los largos cuadrados en diagonal que fueron usados en el Palacio de Versalles en 1684 y a los revestimientos compuestos por pequeñas piezas de madera maciza ensambladas, un concepto que se popularizó en los palacios franceses del siglo XVII.
En esa época también se le llamaba parquet de menuiserie (entarimado en madera) para reemplazar el piso de mármol que era bastante tedioso de conservar debido a que requería lavados continuos que ocasionaban erosión entre las junturas de las placas.

Parqué.
Es la adaptación fonética y ortográfica al español, aceptada por la RAE, que elimina la «t» final para ajustarse a las reglas de nuestro idioma. En esencia, parquet y parqué se refieren a lo mismo, un suelo cuyo estrato superior o capa de uso está compuesto por madera maciza o por chapas de madera noble, con un grosor mínimo que permite su acuchillado y renovación.
Ambos términos son correctos, aunque la forma francesa es habitual en el lenguaje técnico, la industria y particulares que denominan estos productos como ‘parquet’. De hecho, así los tenemos referenciados en nuestra sección de productos.
Utilización de la expresión parqué o parquet en otros sectores.
Sin embargo, también encontramos estas palabras en otros ámbitos, aunque también tienen una relación directa. Nos referimos por ejemplo al empleo que hacen los medios de comunicación de la palabra ‘parquet’ cuando los hacen en expresiones como “El parquet madrileño dejaba a un lado los bonos, primas y cotizaciones…” en el mundo bursátil, o “Esa es la actitud con la que salieron al parquet los jugadores…” en algunas disciplinas deportivas.
En todos estos casos el parqué es el punto de referencia, ya que todas estas actividades se realizan sobre un ‘entarimado hecho con maderas ensambladas’. También es cierto que lo correcto en estos casos sería describirlos como “El parqué madrileño dejaba…” o “Esa es la actitud con la que salieron al parqué…”.
Por supuesto, y se dan en todas las materias, existen expresiones que en sí poco tienen que ver, en este caso, con la «definición oficial del parquet» como por ejemplo el parqut. Estas expresiones como el parqut obedecen a una definición de carácter local utilizada en diversos países de Latinoamérica y como fruto de la globalización, extendida fuera de sus lugares de origen. En todos los casos, son excepciones que son tenidas en cuenta a modo de curiosidad y excepcionalidad.

Características y acabados del parqué.
El parqué más allá de la belleza inherente que posee, la durabilidad y el confort acústico y térmico son sus grandes bazas. Dentro de sus tipologías y su composición, técnicamente el término engloba dos tipos de estructuras:
- El parqué macizo: Compuesto enteramente por madera natural maciza, Al ser toda la lama 100% de madera noble es un pavimento de alta consistencia. Es el más duradero, ya que permite múltiples restauraciones.
- El parqué multicapa o flotante: La opción más común hoy en día. Consta de varias capas, con la superior de madera noble (la visible) y las inferiores de soporte (generalmente de maderas más económicas o derivados) que no están pegadas ni clavadas al soporte. Estos parquets flotantes tienen la posibilidad de poder acuchillarse, barnizarse y lijarse en varias ocasiones. Su instalación es sencilla y su estructura reduce el movimiento de la madera.
En cuanto a sus acabados, no solo los protegen, sino que definen la estética y el mantenimiento:
- Aceite o cera: Su efecto estético es natural y mate resaltando la veta. Requiere un mantenimiento periódico y permite reparaciones localizadas. Su aspecto raw (en crudo) le otorga la máxima naturalidad.
- Barniz mate/ultramate: Preserva el aspecto natural, sin un brillo excesivo. Es muy resistente a la abrasión y fácil de limpiar. Este tipo de acabado es de los más demandados liderando en la actualidad el mercado, ya que imita la belleza del aceite pero con mayor protección.
- Barniz brillo: Su superficie es reflectante y luminosa. Es menos frecuente en las tendencias actuales, si bien su instalación es la más idónea para espacios de estilo clásico o muy dramáticos. Es altamente resistente.

Colores, formas y patrones del parquet.
Las tendencias del parquet que están presentes hoy en día son diseños menos uniformes. La expresión geométrica y cromática dominan los espacios llenándolos de una estética muy personal y vanguardista. En la decoración actual, la paleta de colores se impone en dos corrientes claras:
- Tonos claros y naturales: El roble en tonalidades de los países del norte como los utilizados en el estilo nórdico, blanqueadas, o los tonos grisáceos son los grandes protagonistas. Aportan luminosidad, sensación de amplitud y son perfectos para interiores minimalistas o de estilo orgánico.
- Tonos oscuros envejecidos: Aunque los claros dominan, los tonos profundos como el nogal o el wengué, a menudo con un acabado mate y textura marcada, vuelven para aportar elegancia, profundidad y un toque dramático.
En cuanto a los formatos, ya no son solo lamas rectas, en la actualidad la geometría es tendencia siendo los patrones la clave de cualquier instalación:
- Espiga (Herringbone): Clásico y atemporal, con las tablas cortadas en ángulo recto. Aporta movimiento y un lujo discreto.
- Punta Hungría (Chevron): Similar a la espiga, pero las tablas se cortan en un ángulo más agudo (normalmente 45∘ o 60∘). Visualmente, alarga el espacio y es el epítome de la sofisticación.
- Lama ancha y larga: Para espacios abiertos y contemporáneos, las lamas de gran formato reducen las juntas y acentúan la continuidad visual, alineándose con el minimalismo.

El parquet sostenible.
Una de las actualizaciones más importantes respecto al revestimiento para suelo parquet del de hace unas décadas es la centralidad de la sostenibilidad.
Es por ello que la madera, siendo un recurso renovable, encaja perfectamente en esta filosofía, siempre que provenga de bosques gestionados de forma responsable. Profesionales del diseño de interiores y consumidores priorizan el parqué con sellos como FSC (Forest Stewardship Council) o PEFC (Programme for the Endorsement of Forest Certification), que garantizan la procedencia ética de la madera.
Igualmente se buscan productos con adhesivos y barnices libres de disolventes o con bajas emisiones de compuestos orgánicos volátiles (COVs), contribuyendo a una mejor calidad del aire interior.
La versatilidad de los suelos de parqué.
La percepción de que el parqué es un suelo delicado o limitado a zonas secas ha cambiado radicalmente gracias a la innovación técnica.
Hoy en día, existen soluciones de parqué técnico con tratamientos especiales que permiten su uso en cocinas e incluso en baños, dos zonas que antes eran tabú para el suelo de madera natural. Esta versatilidad permite crear una continuidad visual sin fisuras en toda la vivienda, lo que se traduce en mayor fluidez y un gran confort estético.

En definitiva, el parqué es más que un simple revestimiento. Es una inversión en diseño interior y decoración que, gracias a su durabilidad, belleza natural y el actual compromiso con la sostenibilidad, garantiza un hogar cálido, elegante y a prueba de tendencias. Para terminar diremos que el parqué no solo reviste el suelo, define el carácter y la personalidad del espacio en el que se integra y sigue siendo un referente atemporal.
Su capacidad para aportar calidez, textura y naturalidad lo mantiene como un material insustituible, capaz de adaptarse a cualquier estilo. Su estética al combinar innovación técnica y belleza artesanal para ofrecer suelos totalmente personalizados, trascienden las modas y definen la esencia de los espacios contemporáneos.
Imágenes: Tarkett / Barlinek / Kärhs, proveedores de Gescom en sus productos de parquets, tarimas y parquets flotantes.

